Viaje relámpago a las ciudades de Cartagena y Santa Marta

Como habrán visto en las historias de Instagram y el fanpage, tuve la oportunidad de darme una escapada de Lima durante este último feriado largo y me fui, junto con Yoshi, a las playas de Cartagena, Colombia.

La verdad, que este viaje lo tenía planeado desde hace unos 5 meses, ya que oía mucho a mis amigos de la oficina hablar sobre sus viajes a Cartagena y lo maravilloso que es este lugar.

Cuando decidí comprar los tickets, me di cuenta de que no contaba con suficientes millas para canjear, por lo que tuve que pagar el pasaje completo. El precio que pagamos por los pasajes: US$ 380.00. Pensarán que el precio del ticket fue excesivo, sí, pero consideremos que este ticket sí me permitía llevar maleta carry on. Ahora LATAM ofrece precios aún más bajos pero solo te permite llevar una mochila, es por eso que, últimamente esta aerolínea me está dando muy malos sabores, ya que se están enfocando más en ofrecer precios bajos pero con un servicio malo.

Salimos de Lima rumbo a nuestra primera escala en Bogotá a las 12:50 p.m. del pasado jueves 31 de octubre. Llegamos a Bogotá alrededor de las 4:00 p.m. Esta era la 3era ocasión que hacemos escala en Bogotá, por lo que movilizarme en el Aeropuerto El Dorado, no se me hace complicado.

Tan pronto como salimos de migraciones, nuestra primera tarea era cambiar dólares a pesos colombianos. Para aquellos que se les hace un mundo saber si debes ver el precio de compra o venta, si están yendo a un país, deben ver la parte de compra, ya que la casa de cambio te está comprando dólares para darle la moneda local. El día 31 de octubre de tipo de cambio de la compra fue de 3270 pesos colombianos por dólar. Como tenía la esperanza de que me dieran más pesos por mis dólares, solo cambié la mitad de mi bolsa de viaje (llevé US$ 300). Mi consejo: busquen la mejor casa de cambio dentro del aeropuerto. No cambien inmediatamente salen de migraciones, ya que en la zona antes de pasar aduanas, pagan menos que en la zona de llegadas nacionales. Hay una casa de cambio que está cerca a los ascensores y ahí es donde pagaban más (en las otras 2 casas de cambio, daban solo 3180 pesos colombianos por cada dólar).

Ya con los pesos obtenidos, fuimos al 3er piso del aeropuerto, donde se encuentra parte del Food Court y fuimos a Frisby, ya que me habían dando buenas recomenaciones de este sitio. Con Yoshi ordenamos unos Frisburritos BBQ, papas y patacones, sin embargo, dado que la escala era de 2 horas, y no nos dio tiempo suficiente para comer en el restaurante, así que tuvimos que pedir para llevar y comer en el avión. El vuelo salió 10 minutos tarde.

Friburrito BBQ con papas (venía con bebida y me salió aproximadamente unos 15,000 pesos colombianos)

Llegamos alrededor de las 7:00 p.m. a la ciudad de Cartagena de las Indias. El calor nos pegó en una y agradecimos la facilidad que se nos hizo conseguir taxi y saber que allá, todos los carros usan aire acondicionado.
Con Yoshi, nos alojamos en el Hotel Decameron de Cartagena, de Bocagrande. Tanto Yoshi como yo somos más de ciudad y de tours, es por eso que, decidimos alojarnos en el hotel de la ciudad y no el otro también popular, que es el Decameron Barú. Ahora, me sorprendió mucho que, a diferencia de otros Decameron, el de Cartagena, no tuviera la opción de cenas buffets como en otros hoteles de la cadena que he visitado, sino que cuentan con 4 restaurantes diferentes para la noche que debes reservar tu espacio con anticipación. Como nosotros llegamos al hotel pasada la hora de reserva (lo que nos permitiría elegir el restaurante) tuvimos que aceptar la reserva en el único restaurante disponible que, aquella noche era el restaurante italiano. Tan pronto como nos dieron la habitación, nos duchamos y bajamos a cenar al toque ya que debíamos dormir temprano porque al día siguiente, pasarían por nosotros a las 4:30 a.m. para llevarnos a Santa Marta ya que habíamos contratado un tour para conocer el Parque Nacional Tayrona.

Canelones Mixtos con queso, champiñones, espinacas y ricota, con salsa napolitana y basilico

Cuando desperté a las 3:30 a.m., Yoshi ya se había duchado y estaba terminando de alistarse. Me alisté tan pronto como pude y a las 4:15 a.m. ya nos encontrábamos en el lobby del hotel ya que iban a pasar por nosotros. En total, fuimos 11 personas de diferentes hoteles quienes contratamos este servicio por un precio de 250,000 pesos colombianos por persona (alrededor de unos S/ 250.00). Aquí entre nos, la idea original era poder conocer el Mar Rosa, una playa en Cartagena que se caracteriza por tener el agua, literal, de color rosado por la cantidad de sal que tiene, sin embargo, como fuimos en temporadas de lluvias, días antes había llovido demasiado, lo que produjo que el color del mar ya no fuera tan rosado (o al menos así me dijo el contacto del tour). Si ustedes tienen la oportunidad de visitarlo en una temporada que no llueva tanto, el costo de este tour es de 90,000 pesos colombianos por persona (S/ 90.00).

Regresando al tour del Tayrona, oficialmente salimos de cartagena a las 5:00 a.m. y llegamos alrededor de las 9:30 a.m. Dentro del precio del tour, ya está incluido el costo de la entrada al parque, así como también el costo del Seguro de Accidentes, por si te sucede algo durante el trekking.

Antes de continuar, me gustaría hacer un paréntesis referente al parque para aquel que, quien como yo, conoció sobre la existencia del Tayrona gracias a Shakira (jejeje). Llegar a las playas del Tayrona que vemos en las fotos en Google, se debe hacer un trekking de 2 horas (que, si no están acostumbrados a los trekking, la harán en 3 horas, como yo), además que el clima puede llegar a 32° y con una sensación térmica aun mayor ya esa zona de Colombia es muy húmeda. Como es un parque natural, está lleno de mosquitos, así que debes llevar repelente y si, tu plan es quedarte en la playa y tomar muchísimo sol, eso será un poco difícil ya que, el camino de regreso también es de 2-3 horas, y si contratas el servicio de caballo (sí! hay ese servicio), lo haces en 1h30m, por lo que, finalmente solo podrás quedarte en la playa entre 30 minutos a 1 hora. Si después de esto, aun desean ir al Tayrona, entonces a darle con todo.

Parte del recorrido es caminar descansa por ríos

Iniciamos el tour alrededor de las 10:00 a.m. El guía ya nos había explicado como iba a ser el recorrido, que no debíamos hacer (como entrar a zonas prohibidas o a rocas muy altas) y también nos explicó que, desde hace dos años, ya no era necesario contar con la vacuna contra la fiebre amarilla (algo que agradecí porque yo no estoy vacunada).

Parque Nacional Natural Tayrona

Recuerdo que, dentro de los 30 primeros minutos de caminata, el calor era terrible y la botella de agua que compre en el camino, me quedaba la mitad. Tuve que empezar a proporcionar mis raciones. Sentí también había caminado horas pero como les digo, solo había pasado 30 minutos.

El playa de al fondo no es apta para el público

Continuamos por el sendero, mientras que el guía nos explicaba que, las primeras playas que se podían oír (no tanto ver por la vegetación) no eran aptas para el público debido a la fuerza de la marea. Las pocas playas que se podían acceder empezaban aproximadamente a la hora de caminata, pero a nosotros nos esperaba la última, en el Cabo San Juan.

En el camino, se puede apreciar este lugar que es una plantación de uvas, que utilizan los nativos que viven en el Tayrona (si, hay gente nativa que viven ahí)

Como indiqué líneas arriba, demoramos casi 3 horas en llegar al Cabo San Juan. Almorzamos cerca a la 1:30 p.m. y como a las 2:15 (ya que hicimos sobremesa) fuimos a la playa.

Ahora, haciendo otro paréntesis, ahora referente al almuerzo, el guía desde antes de llegar al Tayrona nos advirtió que, dado que la locación es un lugar natural, las condiciones de refrigeración de alimentos no es la más óptima por lo que, si desean consumir pescados en el restaurante en Tayrona, mejor piénselo dos veces.

Regresando a la playa, como habíamos decidido regresar a caballo, teníamos 30 minutos para quedarnos a descansar. Los que habían decidido regresar a pie, tuvieron que salir antes, ya que todos (menos los grupos que pagaban para acampar en la playa) debíamos salir del Parque Nacional antes de las 5:00 p.m.

Cabo San Juan. Esta playa sí es apta para el público pero debo decirles que la marea jalaba fuertísimo, así que ni me imagino como sería la marea en las otras playas

El costo del viaje a caballo es de 4,000 pesos colombianos por trayecto, quiere decir que, si son de los que no pueden hacer trekking pero desean ir al Tayrona, entonces la ruta a caballo les saldría 8,000 pesos colombianos. 

Junto a Ángel, el caballo que más que llevarme sana y salva, sus intenciones era que salga herida

El recorrido a caballo es más corto pero, desde mi humilde experiencia, más peligroso ya que debes controlar que el caballo no se ande pegando mucho a los abismos y rocas (como me pasó) además de siempre estar alertar de cuando sube o baja el caballo para colocar tu cuerpo de tal manera para que no te caigas, así como estar atenta de las ramas de los árboles que te pueden golpear la cabeza. Siento que, al menos, cuando vas a pie, si sigues el sendero y las instrucciones del guía, las posibilidades de sufrir un accidentes son mínimas, cosa que con el caballo no se aplica, ya que no solo terminé adolorida por la tensión que hacía por no caerme sino que además terminé moreteara y arañada por las rocas que rocé por culpa del caballo. Lo que si, llegué rápido a abajo.

Adolorida, sudada y moreteada, en la entrada al Parque Nacional Natural Tayrona

Antes de partir de nuevo a Cartagena (en nuestro caso fue las 5:30 p.m.) les recomiendo ir a los servicios higiénicos, ya que el camino de vuelta también son cerca de 4 horas. En nuestro caso, llegamos al Decameron a las 10:00 p.m. y no nos dio chance de alcanzar a la cena, sin embargo, el hotel ofrece la opción de snacks (que puede ser papas, hot dogs, hamburguesas y ensaladas) a partir de las 11:00 p.m. hasta las 2:00 p.m. Así que, esa fue nuestra cena. Nos duchamos y luego a dormir, ya que al día siguiente nos tocaba el City Tour y nos recogerían a las 9:00 a.m. (hay horario de la tarde también pero, quería aprovechar esa tarde para hacer compras). El costo de este tour fue de 60,000 pesos colombianos por persona.

A la mañana siguiente despertamos a las 7:00 a.m. para que nos alcanzara el tiempo suficiente para desayunar bien, alistarnos y bajar a esperar al tour. El City Tour se hace en las famosas Chivas, vehículos tipo buses adaptados de manera artesanal que se utiliza para transladar y se caracterizan porque son muy coloridos. Sin bien conocidos en Colombia, Ecuador y Panamá. En la chiva donde hice mi tour, entramos al rededor de 50 personas, así que fuimos un grupo bastante grande y lo conformamos personas de diferentes partes de Latinoamérica, y también había un par de Taiwanesas (me pregunto si entendieron algo del tour porque todo fue en español).

Chivas colombianas

La primera parada fue en el Puerto de Cartagena donde se encuentra la Escultura a la Virgen del Carmen (que, sinceramente, nunca la logré ver). Ahí nos quedamos 5 minutos para luego ir al monumento en honor al poema “Zapatos Viejos” del poeta más importante de Cartagena: Luis Carlos Torres. Como es un lugar popular, debes hacer cola para poder tomarte la foto. Ahí debemos de haber estado alrededor de 15 minutos (entre la cola y la foto) y luego nos dirigimos a la Fortaleza San Felipe, que, al igual que la Fortaleza Real Felipe que se encuentra en provincia constitucional del Callao, en Lima – Perú, sirvió para proteger la bahía de Cartagena de las amenazas e intentos de invasiones de otros países europeos que querían hacerse de las riquezas que los españoles se habían apoderado en aquella época (ladrón que quiere robar a ladrón ?)). La entrada a la Fortaleza ya está incluida dentro de los 60,000 pesos colombianos pagados en el tour. El recorrido dentro dura alrededor de 1h30m y, recomiendo que no se distraigan mucho, porque el lugar esta repleto de turistas.

Fortaleza San Felipe
Vista de la ciudad desde la fortaleza

Luego de este tour, volvimos a la chiva que nos llevaría dentro de la Ciudad Amurallada. Se llama así porque, literal, esa parte de la ciudad está protegida por una muralla, que servía con el mismo propósito de proteger Cartagena de las invasiones, y finalmente, después de muchos años, y de haber sido liberado, decidieron dejar las murallas como monumento histórico. Cuenta también el guía que, las personas de mayor estrato social, vivían dentro de las murallas, mientras que la clase baja vivía en las afueras, lo que se conoce como Getsemaní (que no tuve la oportunidad de visitar). Dentro de las murallas, sus calles me recordaron al Jirón de la Unión en el Centro de Lima. La primera parada dentro de la ciudad fue una joyería que vende puras joyas trabajadas con esmeralda, una piedra preciosa muy popular en Cartagena y que, si tienes un poco de dinero extra, podrías comprar como modo de inversión. Puedes encontrar cosas como dijes, desde US$ 20.00 (también que la esmeralda de ese dije va a ser enano) como anillos por US$ 100.00 a más. Ya depende de cada uno, cuánto desees invertir. Como yo había hecho muchos gastos en el mes, además que en estos días estoy volviendo a viajar, no podría darme el lujo de gastar de más, así que compre un dije por US$ 30.00, trabajado con plata. Ahora, si no tienes dinero, tampoco es obligatorio que compres.

Torre del Reloj, entrada a la Ciudad Amurallada

Luego de la visita a esta joyería, nos llevaron a la calle de los dulces y luego pasamos por la calle San Pedro Claver, donde se encuentra su Iglesia y también monumento. Este santo fue un sacerdote español que vivió por los años 1600, y dedicó su vida ayudar a los esclavos negros de Cartagena de Indias.

Finalmente, nos llevaron a un bar donde se podría apreciar una réplica del monumento a la India Catalina, primera indígena colombiana que aprendió a hablar español y sirvió de traductora entre los nativos y los españoles. No pudimos ir al momento real porque el tiempo nos quedó cortísimo pero, si a ustedes si les alcanza el tiempo, el monumento está a tan solo 10 minutos a pie de la Torre del Reloj, que es la entrada a la Ciudad Amurallada.

Terminando el tour, nos volvieron a dejar en el hotel. Con Yoshi fuimos a almorzar antes de ducharnos porque quedaba solo 40 minutos para que cerraran el buffet. Comimos al toque, nos duchamos y con las mismas, a las 4:00 p.m. ya estábamos de regreso al centro, ya que queríamos comprar cosas para traer a Lima. Consejo: no pidan uber, ya que no hay muchos ubers en Cartagena (o al menos en mi caso, no encontré ninguno durante un tiempo de 10 minutos). Los taxis de los hoteles te cobran unos 3,000 pesos más, pero en estos viajes relámpago, el tiempo vale más que el dinero.

Nuestra primera parada en este tour improvisado con Yoshi fue Portal de los Dulces que está ni bien entras a la Ciudad Amurallada y se caracteriza por ofrecer a los visitantes, una diferente variedad de dulces típicos de la zona. Yo me hice de varias cajas de unas bolitas llamadas Panderitos, que son hechas con yuca y, a mi me encantaron.

Portal de los Dulces

Ahora, si ustedes desean comprar tipo snacks que solo pueden encontrar en Colombia y son más comerciales, o comprar café más barato, pueden ir al Supermercado Éxito, ubicado en el cruce de las Calle 36 (también conocida como la Calle de la Moneda) con la Calle 9. El supermercado tiene 3 pisos, y tiene precios bastante accesibles. Con Yoshi enloquecimos tanto que, tuvimos que luego salir a comprar una maleta que meteríamos a la bodega del avión porque en definitiva, todo lo que compramos no iba a entrar en los carry on.

Esa noche llegamos al hotel alrededor de las 8:00 p.m., nos duchamos (de nuevo porque el calor es horrible), cenamos y luego fuimos a dormir porque, estábamos muertos después de tanta caminata que hicimos durante estos dos días y, al día siguiente ya nos tocaba volver a Lima.

Nuestro check out era a las 12:00 p.m. (como en muchos hoteles) por lo que, decidimos despertar temprano, desayunar y aprovechar un poco las instalaciones del hotel. Dado que los 2 de los 3 días que estuve en Cartagena los aproveché para conocer la ciudad, no pude disfrutar mucho del hotel, aunque, durante esa hora que estuve en la piscina, pude ver que, realmente el Decameron de Cartagena, no es un hotel tan bueno como el de San Andrés o el de Los Cabos (incluyendo los buffets, que me parecieron poco variados).

Me quedé alrededor de unos 40 minutos en la piscina hasta que el sol se ocultó detrás del hotel (el hotel tiene 23 pisos y, en las mañanas, hay un momento del día que el sol se esconde detras del hotel, entonces no tiene mucho sentido querer tomar sol). Regresé a la habitación, me duché y ahí nomás bajamos a hacer check out. Para regresar al aeropuerto, pedimos un taxi del hotel que nos salió exactamente igual que el taxi que tomamos en el aeropuerto (20,000 pesos colombianos).

Desde la ventana del cuarto del hotel, en el piso 19. Al fondo, el mar atlántico

Con esto, terminó nuestro viaje relámpago a la Ciudad de Cartagena de Indias, con una aun más breve visita a Santa Marta y su Parque Nacional Tayrona. Si alguno de los tours mencionados le llama la atención, no duden en escribirme por inbox, ya sea por Instagram o el Fanpage, para alcanzarles el número de la chica que me atendió y me reservó los tours vía Whatsapp, que a la vez, a mi me la recomendó una amiga que fue a Cartagena hace unos meses. Lo bacán es que el pago lo puedes hacer el mismo día del tour, lo que te inspira aun más confianza.

Dado que es un destino cercano y no tan caro, puede que un futuro vuelva (no sé si con Yoshi porque él no es tanto de playas, pero quien sabe) y en definitiva, me sacaré el clavo de visitar el Mar Rosa, el Barrio de Getsemaní y el Monumento real de la India Catalina.

Si desean ver mi momento a momento, la experiencia que viví en el Tayrona, o el mal rato que pasé en el vuelo de regreso de Bogotá a Lima debido al servicio de Latam, los invito a visitar mis Historias Destacadas en Instagram, y también a seguirme tanto en esta red social como en el facebook.

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